
Al utilizar diversas plataformas de trading, los usuarios se encuentran regularmente con la necesidad de pasar por un proceso de verificación de identidad o KYC. Antes, este requisito no estaba muy extendido, especialmente en el mercado cripto, pero hoy en día casi todas las plataformas solicitan confirmar la identidad. Si un usuario se niega, en la mayoría de los casos se le restringe severamente la funcionalidad de la plataforma. En casos específicos, será totalmente imposible utilizar la plataforma sin el KYC.
Entonces, ¿qué es el KYC y por qué es tan importante hoy en día para las plataformas de intercambio? Lo analizaremos en este artículo.
KYC (del inglés Know Your Customer – conoce a tu cliente) es un conjunto de reglas y procedimientos que las empresas (generalmente del sector financiero) deben cumplir para verificar la identidad de sus clientes y así respetar el marco normativo de los reguladores locales. Este concepto se introdujo para prevenir el lavado de dinero y confirmar la identidad de un cliente potencial.

En otras palabras, el KYC es la recopilación de información sobre los usuarios de una plataforma financiera para entender quién utilizará los servicios. Generalmente, al realizar el proceso de verificación, se requiere indicar nombre y apellidos, fecha de nacimiento, domicilio, así como proporcionar una foto propia y un escaneo o foto de un documento de identidad oficial.
El procedimiento de confirmación de identidad tiene una serie de objetivos principales:
Prevención de delitos financieros. Dado que el cliente revela su identidad, la plataforma puede solicitar información detallada de las bases de datos de los reguladores. Así, si un usuario ya ha sido detectado en actividades ilícitas, la plataforma puede alertar a las autoridades o rastrear sus transacciones;
El KYC es hoy un requisito obligatorio para las plataformas financieras en casi todos los países. Sin cumplir esta regla, la empresa no puede ofrecer sus servicios legalmente en el territorio de un país;
Gracias a la información obtenida de los reguladores, la plataforma puede evaluar qué tan rentable es ofrecer servicios a dicho usuario. Esto ayuda a minimizar los riesgos de clientes indeseables;
Mediante la verificación de identidad, las plataformas pueden optimizar sus procesos de negocio internos. El KYC automatiza la recopilación y el análisis de los datos del cliente;
Una plataforma con verificación de identidad genera más confianza. No solo entre clientes potenciales, sino también ante los reguladores. En 2025, existe una actitud de desconfianza hacia las plataformas financieras que no han implementado el KYC.
Hoy existe un esquema estandarizado para realizar el procedimiento de verificación:
Recopilación inicial de datos. La plataforma debe obtener nombre, fecha de nacimiento, dirección y documento de identidad;
Posteriormente, especialistas verifican la autenticidad de los datos: se estudian las fotos para determinar si el documento es original o falso;
Sigue el análisis de riesgos. La plataforma puede solicitar información sobre el historial crediticio, procesos judiciales o posibles vínculos con elementos criminales;
Confirmación de la información. La plataforma compara los datos con bases externas para confirmar su veracidad. Si todo coincide, el usuario obtiene acceso total a los servicios.

Además del KYC, en las plataformas financieras suele aparecer el término AML. Algunos usuarios confunden estos conceptos, pero son distintos.
AML (del inglés Anti-Money Laundering – prevención del blanqueo de capitales) es el principio de lucha contra el lavado de dinero obtenido ilícitamente. Este procedimiento implica la identificación, intercambio y almacenamiento de información sobre el usuario y sus operaciones financieras.
Cada organización financiera debe adherirse al AML para asegurar que sus clientes no están vinculados a actividades ilegales. Un ejemplo es la detección de transacciones sospechosas: si hay muchos movimientos en poco tiempo, la entidad puede congelar los fondos preventivamente.
Al igual que el KYC, el procedimiento AML se realiza en varias etapas:
Identificación de clientes. Las bases de datos de KYC y AML intercambian información constantemente, agilizando este paso;
Evaluación de riesgos: se verifica si el cliente tiene antecedentes penales o vínculos con organizaciones sospechosas;
Si el usuario es de alto riesgo (políticos o grandes empresarios), se realiza una verificación mejorada: activos, fuentes de ingresos y reputación empresarial;
Monitoreo de transacciones. Si se detecta algo sospechoso, el AML puede bloquear la cuenta y transferir la información a los reguladores financieros pertinentes.
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Criterio |
KYC (Know Your Customer) |
AML (Anti-Money Laundering) |
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Definición |
Verificación de identidad del cliente |
Medidas para prevenir el lavado de dinero |
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Objetivo |
Asegurar que el cliente es real |
Bloquear operaciones financieras ilegales |
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Procesos |
Recopilación de documentos (DNI, pasaporte) |
Monitoreo de transacciones sospechosas |
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Relación |
Parte del proceso AML |
Incluye KYC y otras medidas amplias |
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Tipo de revisión |
Verificación inicial al registrarse |
Análisis constante de operaciones |
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Etapas extra |
Customer Due Diligence (CDD) – básico |
Enhanced Due Diligence (EDD) – avanzado |
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Responsabilidad |
El cliente aporta datos veraces |
La entidad debe detectar y reportar sospechas |
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Reguladores |
Estándares internos e internacionales |
Requisitos de GAFI/FATF y leyes locales |
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Riesgos |
Multas, bloqueo de cuenta del usuario |
Responsabilidad legal, pérdida de licencia |
El cumplimiento de los estándares KYC no es solo una obligación legal, sino una herramienta clave contra los delitos financieros. Este proceso protege el sistema de operaciones ilegales y aumenta la transparencia. Sin embargo, los requisitos pueden variar según el país y el sector.
A pesar de esto, su objetivo principal es el mismo: asegurar la transparencia y el cumplimiento de las normas contra el blanqueo. Por ello, el KYC es un elemento vital en la lucha contra el fraude financiero y la financiación de redes criminales.
Si las empresas ignoran el KYC, se arriesgan a graves consecuencias, desde multas millonarias hasta la pérdida de reputación. Para evitarlo, deben implementar procedimientos robustos que minimicen el fraude y garanticen la seguridad de las operaciones.
Con la tecnología, ahora es posible realizar la verificación de forma remota, lo cual es mucho más cómodo. Este enfoque tiene ventajas tanto para usuarios como para plataformas:
El KYC se puede hacer en cualquier lugar y momento usando un ordenador o smartphone;
Gracias a la automatización, el proceso es mucho más rápido: algunas plataformas verifican la identidad en 10-15 minutos;
Las plataformas ahorran costes operativos al eliminar la necesidad de presencia física y personal adicional;
Los clientes valoran positivamente a las empresas que ofrecen KYC digital, mejorando la experiencia del usuario.
Existen varias razones por las que falla la verificación, generalmente relacionadas con datos incompletos o falsos:
Si el cliente proporciona datos erróneos, la entidad no puede confirmar su identidad;
Información falsa sobre el origen de fondos impide evaluar correctamente los riesgos del cliente;
Las personas jurídicas deben dar información veraz sobre su estructura. De lo contrario, pueden ser sospechosas de delitos financieros;
Un domicilio incorrecto también obstaculiza la evaluación de riesgos.
Cometer estos errores puede acarrear las siguientes consecuencias:
La entidad financiera puede denegar temporal o permanentemente sus servicios al cliente;
Pérdida de confianza de la organización hacia el usuario;
Si se demuestra que los datos falsos fueron intencionados, puede considerarse un delito financiero;
Los datos incorrectos provocan retrasos significativos en las operaciones.
Ya vimos que el KYC facilita la vida a empresas y clientes responsables. No obstante, el KYC opcional también tiene su razón de ser:
Preservación del anonimato. Los usuarios pueden operar sin revelar su identidad, algo común en exchanges descentralizados;
Reducción de costes para las organizaciones al no implementar procesos complejos de verificación;
Acceso más rápido a los servicios, evitando trabas burocráticas;
Enfoque flexible: el KYC se activa solo ante actividades sospechosas, mientras otros mecanismos monitorean constantemente;
Permite un equilibrio entre la comodidad del usuario y el cumplimiento legal dinámico.
El procedimiento KYC es vital para la seguridad de las plataformas financieras, la prevención del fraude y el cumplimiento de normas internacionales. Implementar procesos KYC eficaces no solo reduce riesgos, sino que fortalece la confianza de clientes y reguladores.
Las empresas que ignoran estos requisitos se exponen a pérdidas financieras, multas y daños reputacionales que podrían llevar al cierre del negocio.
Al mismo tiempo, las plataformas que usan soluciones avanzadas (como Arbitrage Scanner para analizar patrones de transacciones) obtienen una ventaja competitiva, ofreciendo seguridad y oportunidades de arbitraje en un entorno regulado.
En conclusión, el KYC es una herramienta estratégica que garantiza seguridad, confianza y un desarrollo estable a largo plazo para las organizaciones financieras.
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